Durante mucho tiempo, registrar una marca en la oficina correspondiente era el paso definitivo para proteger un negocio. Era suficiente. O al menos lo parecía. Hoy, esa realidad ha cambiado radicalmente. La digitalización ha trasladado gran parte del valor de las empresas a internet, y con ello también los riesgos. Actualmente, la marca no solo se expone en el mercado físico, sino en un entorno digital donde la suplantación, el fraude y el